31 oct. 2008

La Gran Biblioteca


Esta biblioteca, por supuesto, fue la Gran Biblioteca de Alejandría, una biblioteca pública abierta a todos aquellos que contaran con la adecuada preparación académica y calificaciones literarias, fundada alrededor del año 300 a. C.

Cuando el rey de Egipto, Ptolomeo I (305-282 a. C.) preguntó “¿Cuántos rollos tenemos?”, Demetrius de Phalerum, discípulo de Aristóteles, estaba listo para responderle con una cuenta en la mano. Después de todo, fue Demetrius quien había sugerido establecer una biblioteca universal para reunir copias de todos los libros del mundo. Ptolomeo y sus sucesores querían conocer y comprender al pueblo bajo su reinado, y albergaron obras latinas, budistas, persas, hebreas y egipcias (traducidas al griego).
El objetivo más noble de la biblioteca era recolectar medio millón de rollos, y los Ptolomeos tomaron medidas serias para lograrlo. Por ejemplo, Ptolomeo I compuso una carta para todos los soberanos y gobernadores que conocía, implorándoles que “no dudaran en enviarle” obras de autores de todo tipo.

Los Ptolomeos se involucraron en ciertos métodos de adquisición poco ortodoxos. Algunas historias cuentan que a los pasajeros que llegaban a Alejandría les confiscaban todos los libros que no estuvieran ya en la Biblioteca. Otra historia narra cómo Ptolomeo III (246-222 a.C.) engañó a las autoridades atenienses cuando les pidió prestado (para copiarlos) manuscritos originales de Esquilo, Sófocles y Eurípides, utilizando plata como garantía [plata, metal, no dinero]. Ptolomeo se quedó con los originales y envió de regreso las copias, permitiendo que las autoridades se quedaran con la plata.

Medios más tradiciones incluían la compra de libros en los mercados de Atenas, Rodas y otras ciudades mediterráneas. Las copias más antiguas eran las adquisiciones favorecidas; a más antigua la copia, mejor era, dado que se consideraba más digna de confianza. A esta altura, la biblioteca contaba con casi 750.000 rollos. Tiene que haber habido duplicados, ya que no había tantas obras.

Gran parte de lo que ahora se considera la erudición literaria comenzó en la Biblioteca de Alejandría. Los fondos provenientes del tesoro real pagaban al bibliotecario jefe y su equipo académico. Físicamente, los libros no eran del estilo que conocemos hoy, sino más bien rollos, principalmente de papiro, pero también a veces de cuero. Se guardaban en casilleros con títulos escritos en etiquetas de madera colgadas de sus extremos.


Incendios y depredaciones durante la época romana gradualmente destruyeron la Biblioteca. Cuando Julio César ocupó Alejandría en el 48 a. C., Cleopatra le pidió que ayudara él mismo a los libros. Obligado, envió decenas de miles a Roma. Se rumoreaba que Marco Antonio le había dado a Cleopatra la colección de 200.000 rollos de la biblioteca de Pérgamo, su rival, para reemplazar las pérdidas de Alejandría.

Gracias a la Gran Biblioteca, Alejadría asumió su posición como la capital intelectual del mundo, y proporcionó un modelo a seguir por las futuras bibliotecas.

traducido de: Survivor: The History of the Library. Barbara Krasner-Khait checks out the story of the library.
véase el art. original en: History Magazine: http://www.history-magazine.com/libraries.html

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